Oral de corales para las arterias de Rosales

Tuesday, March 21, 2006

Nota de una María que no sabía lo que era una nota (1ra PARTE)



Hoy me encontré una foto de Borges cuando era joven. Luego edité una mía como la anterior, en Alteridad de la Carne, pero me gustó más ésta.

Hasta Luego, mucha tarea en mi prepa chafa, les dejo un fragmento de un cuento que hice.

"Nota de una María que no sabía lo que era una nota"


Pensaba retratarme en el pecho la vereda que yace a la vista de la ventana, pero Nicanor quiso evitarme la molestia con el tieso ronroneo de sus caricias en mi tobillo.
Nicanor.
Así le dicen al gato Nicanor.
Ha de ser porque es un animal.
No lo creo.
Es tan negro que parece un sacerdote mirando las monjas que caminan por un convento. Más bien creo que su barbilla lo hace parecer un reverendo: blanca y extendida casi al pecho la mancha como zipper de barata entre Corral y Nogales. Pero no es ello lo que lo tiene tan serio conmigo. Tal vez tenga ganas de salir; no lo hace tan seguido, a veces pienso que le gusta rezar mientras se lame las uñas y la verija cuando su pereza le provoca su diminuta erección.
No es el caso.
A Nicanor le gusta que le platique lo que miro por la ventana, por eso le sugerí escucharme para que me diera su opinión sobre la aguja que habrían de pasarme para tener buganbilias y ladrillos como decorado de piel. No lo quiso así. Al menos eso creo. El otro día dejó su pose en dos patas para acercarse a mí, dejar un miau agotado en mi rostro, y que yo callara sin hacer otra pausa más que una caricia en su cráneo de garbanzo. Llevaba un dije de plata, algo amarillento por las coladeras donde suelen caer lo perros callejeros, fuera de las fábricas, con la carretera erguida y reseca sólo en su centro.
Cecilia.
Lo tomé porque decía Cecilia.
Con letras gordas y escurridas, casi verdes por algo que las hacía verse así de verdes. A su lado una nota, húmeda, apunto de despistarte en cada letra, sólo dos parecían derretirse a paso lento, lo cual no entiendo si todo el papel estaba lleno de agua y arena acremodalada con su tono de cacao. Pero así era, le dije a Nicanor, que esa noche parecía no escucharme, sino mirar lo mismo que yo miro cuando coquetea con el cuello torcido, y su cuerpo se posa en la ventana.
Nicanor.
¿Me escuchas?
Bueno.
No deje el dije colgado otra vez de la nada. Lo llevé al lavabo de la casa, sin cerrar la puerta trasera, pues sería demasiado ruido trasheado, molestia de paredes y pisos para notar mi presencia y que alguien preguntara dónde había estado (¿Por qué, Nicanor? Si nunca hay nadie…)

"Xorge ten musho kuidado, la cikiia esta tamben al otro lao, kon una donia ke la pode pasar sin tanto trabao. maniana voi pa la vulka con rodigo porke dise konoser al senior de los veajes. te mando esto con la donia y la cikia."

¿Donia? Habrá querido decir Doña, Nicanor. La leí otra vez, pero no sé si era la letra tallada o el agua que se había secado lo que hacía que no leyera su nota. Pero no sólo encontré el dije y la hoja casi sin palabra que se desmembrara por el agua[…]

Wednesday, March 01, 2006

Alteridad de la carne


Tengo días pensando el porqué de mi desviado caracter con los demás. De niña mi papá dijo que los niños no vienen de París, o que "diosito, mija" los hacía en el cielo. Su cara fue un "no" a todo ello: "hay una cosa que se llama sexo, chiquita" (nota: mi papá estaba ebrio durante una carne asada con sus amigos de AMSA, creo que mi ex-mamá le puso el cuerno ese día). Me acarició un poco, sonrió y continuó: "eres mía y de la putita de tu madre...vete a dormir ya. No, espera: voya llevarte con tu tía, mejor".

No entendí lo que era sexo, pero el me dijo que me gustaría mucho si es que salía igual que mi ex-mami.

Hoy creo que no es solamente eso. Si mi papá hubiera echo algo bueno para explicarme eso, no debió haber sido tan mediocre. Tuve que soñarlo con mi pluma y abrir su boca de la siguiente forma:





Eres, Cecilia, de mi semen de boca floja
y prieta majadería
lo que engulle mi vista
al escribir tu cintura y cadera
para verte con la verde brea
apuntalada al sexo de tu cuello

...y es que así lo eres: mi mano cohibida
junto a tu falaz belleza
que se escurre en ese pubis de imaginación y blasfemia...

porque así te bebes y me bebes cuando te quieres
siempre con tus trompas ahorcándome
y mi uretra ahogándote de imaginación


efímera
y melodiosa

tan creada y creadora
...como una diosa

Buenas noches, cariño

Sunday, February 26, 2006

No es la blasfemia de la noche: todos tenemos una botella de carne junto al pecho

"Hermoso el ano vibra
con el dedo fricativo
al encender un gemido
redondo y rojo
como capirotada de llantos
y yemas entrelazadas
cuando el ritmo capilar le pide
descanso a la madriguera de los labios
y ésta se arrulla con el chisqueo
acompapañado del índice y el anular
sólo para decir a gritos de rajas
que habrá otra mañana de placer

...otra belleza púbica y perinea
que se enrolla como otro sacacorchos
de carne cruda
en esta mano que escribe
la caricia del orgasmo
que pide y gime cuando dice a sus brazos de estaño
(frente al espejo)
más y más dedos lubricados

...claro
porque ya es hora de dormir
mañana será mi saludo con la cadera
y las sonrisas que tendrán los ancianos

Dios, te bendiga, dirán arrullados
quizá así sea...

hace falta otra noche con el espejo y los dedos"




Oaxaca, Oaxaca; 28 de noviembre 2003; Cecilia Brea Canígula



¡Hola!
Mi nombre, si es que lo han leido, es Cecilia Brea. Vivo en Coahuila, pero suelo venir a Monterrey seguido porque mis tios tienen un negocio, y casi siempre que no tengo nada que hacer en Monclova, trabajo con ellos un rato. Mmm...¿Han visto la luna en estos días de lluvia y frío? DDDDDDDDDuuuuuuuuuuuu, se pone muy rara la gente, casi todos andan como loco jijiji...

Les mando un saludín, cualquier comentario, firmen: es un espacio para la palabra, sea cobarde, ajena o sutil jejej.



Byeeeeeeeeeeeeeeee